Rocigalgo… ¡por fin!

Rocigalgo… ¡por fin!

Una ruta, de las de verdad, ansiada por la imposibilidad de finalizarla la primera vez que fui. A lo que hay que añadir mi sempiterno acompañante… el puñetero vértigo. Pero ahora con las cadenas es muchísimo más sencillo y seguro.
Las condiciones del grupo no fueron las más idóneas, pero la ruta se vino en mi mochila y la disfruté.

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